viernes, 18 de septiembre de 2015

Le thoronet, Sur de Francia 1ª día, 1ª Parte

Hace poco por motivos de familia, tuvimos que ir a Francia. Mi tía consiguió alquilar una casa rural que estaba en medio del bosque, una pasada. Ya os podéis imaginar lo que, ( aun en situación triste) he disfrutado a mi manera. 

 Lo primero que nos recibió fue esta hermosa gata que no dejaba de maullar allí donde yo iba. Fue una grata compañía es esos días.
 Y al estar rodeado de bosque no pude contener mi curiosidad de adentrarme en busca de insectos, agallas, etc...
La casa rural vista entre la espesura del bosque, la casa en sí, es como una masía, llamada "Los caballeros".
 Mas me adentraba, mas espeso era el bosque, allí dicen que hay muchos jabalíes, yo no tuve la suerte de ver ninguno.
Las mariposas eran múltiples por la zona, grandes, pequeñas, y mimetizadas bien con el ambiente.
 La casa casi no se aprecia con tanto follaje.
Mis primeros hallazgos fueron caracoles, Cepaeas, Cornus y algunos mas que aún desconozco.
 La hiedra se podría decir que era la reina del lugar, había por todos los lados, estrangulando a encinas, olmos, chopos etc...
Esta pequeña flor estaba presente en todos los lados, y con su tono rosa destacaba sobre el verde.
 Las agallas eran múltiples encontrarlas en las encinas.
Una Lonicera implexa estaba en todo su esplendor entre las enredaderas, pero no paso desapercibida por mi. 
 Estas chinches negras metalizadas se encontraban sobre estas bolitas rojas a montones.
La gata se metía por los huecos mas estrechos que había, como se nota que vive en la zona jejje
 Luego se me agrego la perra de la dueña, Lady, creo que se llamaba, una cazadora nata que corría de un lado a otro en busca de presas.

 La casa como he dicho anteriormente era enorme, 6000 m cuadrados de bosque. Esta era la entrada que se estaba de bien.
Por las noches nos sentabamos aquí a charlar y realmente se estaba bastante agusto, yo me entretenía en mirar las polillas que llegaban a la luz. 
 La valla era el propio bosque, así que os podéis imaginar estar tan tranquilos sentados y que te vengan los jabalíes.
Entre las rocas blancas crecían unas setas que luego se hacían polvo, un polvo de color marrón que manchaba como un tinte. 
 Una parte de la casa. un torreón, que era la parte donde vivían los dueños.
Aquí dormíamos mis tíos y yo, muy acogedora y sin ningún ruido.
 Para poder ver un poco mejor el patio cogí algunas fotos del exterior.
Un rincón muy curioso.
 Las encinas crecen con fuerza y en el suelo había un montón de bellotas.
La luz matinal era bien agradecida porque mucho calor no hacía.
 Estas escaleras tan rudimentarias y que tanto me gustan, llevaban a un camino que se perdía por el bosque.
Unos cuantos hallazgos más de caracoles, como me gustan.











 Estas campanillas moradas hicieron acto de presencia escondidas tras unas matas de encina.
La parte de abajo de la casa donde dormian mis otros tios, nos repartimos por toda la casa.
 El rincón de este apartado de la casa me gustaba mucho, acogedor y un poco en penumbra.
Y además con cuadros esmaltados en cerámica muy chulos.
 La parte delantera era mas sobria, había una cochera llena de chismes.
 Dos enormes tilos imponían su talla en la entrada, no me pude contener en abrazarlos, que paz.
 La piscina era impresionante, pero no la llegué a probar, mira que me lleve el bañador, pero era tanta naturaleza por descubrir que opte por la segunda opción.
Aquí en este espacio al aire libre, libaban millones de mariposas, pero estaba rodeado por una valla electrificada por los jabalíes, para que no entren a escarbar y destrozar todo. 
Un poco mas lejos había una casa, al principio creí que estaba abandonada, pero no, había gente viviendo y no me acerqué más. 










A un momento cogimos mi madre y yo un camino que bordeaba la finca.
 Llegamos a lo alto de una pequeña cabaña, dentro la dueña guardaba mas de 10.000 libros de novelas todos amontonados y apilados de cualquier manera. Curioso.
 De nuevo me encontré con esta florecilla.
 Luego mi madre se fue de nuevo a la casa, y yo descubrí la ribera que pasaba por al lado, bueno ribera, ribera...no.. río!
Mirando entre las piedras había esta rana de piedra, me recordó a la película del Laberinto del Fauno. 
 De nuevo volví a donde estaban todas las mariposas, para ver si podía captar con la cámara alguna (no me lleve la buena cámara, si no la acuática que era mas práctica) y los caracoles abundaban por doquier.
Pude captar a esta linda mariposa, que era muy común por esos lares.
 Entre la maleza descubrí una ajedrez gigante!!!, ahora era la película de Alicia en el país de las maravillas. 
En un recodo del camino había una bajada que llevaba al río, que magnificas vistas!! 
 Los bambús crecían como condenados, jeej, eran enormes y habían creado un bosque solo de bambús, parece que iban andando por la China, "como mínimo"
Y para terminar esta primera parte, una mariposa (que a ver si la veis entre las hojas)  super bien camuflada.
Y al final del camino, el río me dejo contemplar todo su esplendor. : D
Dentro de poco la segunda parte, que aun quedan muchos días por narrar.
Saludos!!

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