jueves, 10 de septiembre de 2015

Río Víboras (Un paraíso perdido, digno de conocer)

Y como bien indica el titulo, el río víboras es un lugar que no hay que menospreciar, su hábitat es típico del mediterráneo. Contiene una fauna y flora única y sumándole el pantano aún más. Muchas aves vienen a pasar el tiempo entre la riveras de este humedal tan singular. Situado en la población de las Casillas, el pantano ofrece muchas posibilidades de respirar naturaleza pura. 

Al adentrarnos nos encontramos con una gran bandada de garzas reales, posadas en la seca tierra (hace así como 3 meses que no llueve).
Y a lo lejos, un cormoran posado en una rama que sobresalía del agua, esperando alguna presa.
Hacía muy buena tarde, un sol iluminaba todo, dándole un esplendor único. No hacia ni calor, ni frío, una temperatura agradable.
Empezamos fuerte con esta magnifica libélula roja que revoloteaba junto a otras en la ribera.
Por tierra o por agua?, por agua, por agua jejeje, nos adentramos a través del agua para poder ver mejor los bichillos que pululaban por ahí.
La flora empezaba a vislumbrar toda su belleza a ambos lado del río.
Las cañas, álamos, olmos, etc... recorrían el sendero dándonos sombra por doquier.
Este cardo me llamo mucho la atención, su forma y su color era impresionantes y no decir de sus magnificas hojas. Cogí un trozo de él y una hoja, para disecarlo. Luego mi perra se entretuvo en destrozar toda la flor....( me quedé únicamente con la hoja) 
La flor un poco mas de cerca. Hermosa.
Tras investigar un poco la zona antes de adentrarnos más, decidimos continuar.
Y de repente!!! hizo presencia una de las libélulas que mas me gustan y como se dejó fotografiar. Un placer.
Sin olvidar las famosas espadañas, que curiosas son.
Las correhuelas estaban por todos los lados, lo curioso es el tamaño desorbitado de estas. Claro con tanta humedad y agua. 
El trébol me dejó flipada, que color, al borde del río crecía en todo su esplendor.
Un poco mas lejos una solanum crecía enseñando sus majestuosas flores moradas que contrastaban perfectamente con el verde del fondo.
Había momentos que el entorno se convertía en lienzo de la mayor artista, la naturaleza.

Además nos ofrecía comida de vez en cuando, como estas hermosas moras.
Obstáculos en el camino, no pasa nada, por arriba o por abajo al final pasamos.
en este tramo, mi sobrino se encontró un enorme cangrejo de río medio desecho, pero he podido reconstruirlo. (que peste huelen estos animales)
Una mirada hacia atrás nos brindó esta magnifica estampa de un roal de hierba con un verde espectacular.
Un poco mas de moras? que buenas estaban.
Cruzamos el tronco y en él, un nuevo mundo crecía, hongos y setas lo poblaban.
Estos hongos con ese color rojizo tan intenso, no me dio opción a no echarle una foto. jejeje
Una enorme hoja de una enredadera desconocida para mi.
Las plantas aromáticas crecían en abundancia, de hecho en esta según Joaquin y mi sobrino una enorme serpiente se escondió. Lastima que no pudimos verla bien.
El escaramujo también tenía su sitio, sus frutos rojos atraían mucho la atención.
Cada vez se iba haciendo mas espeso, pero eso no nos impedía avanzar.
Había un roal de aguas tranquilas y allí se concentraban un buen numero de zapateros flotando en la superficie.
Son curiosos observarlos como andan sobre el agua en busca de presas.
Y como no, un precioso caballito del diablo, en esta ocasión hembra, los machos son negros, al menos los de esta especie.
Llegamos a una poza bastante profunda, hicimos un alto para merendar un poco y observar la belleza del entramado de arboles que había.
Tuvimos que rodearla, menos mal que había tierra, con la cámara, móviles y demás cualquiera se metía en el agua sin ver el fondo.
Aquí encontré otro cangrejo de río en perfecto estado, así que me lleve dos a mi casa.
Y ya llegamos a un punto que no podíamos seguir, bueno, si podíamos pero ya se nos hacia tarde y teníamos que volver aún. entre la maleza del fondo un enorme barbo hizo acto de presencia, era enorme.

Decidimos coger un camino que había por encima de la ribera, y nos encontramos con este enorme y viejo álamo de tamaño considerable.
El camino era transitado por cabras, no muy lejos estaba el cabrero. Aquí mi sobrino se encontró una pluma de martín pescador.
Y ya de regreso cogimos el coche y fuimos a ver las garzas, que salieron volando al ver nuestra presencia.
Tras meses de sequía el pantano bajo mucho su caudal, dejando a la intemperie la tierra cuarteada.
A lo lejos el castillo del víboras con dos garzas volando y el pantano.
Aun quedaban roales de agua con palos, antiguos arboles absorbidos por el pantano.
De nuevo otra toma del castillo del víboras con el pantano, la tarde era sublime.
El río a esta altura que conecta con el pantano, tenía un fuerte azul oscuro que contrastaba enormemente con el marrón del suelo.
Multitud de aves se congregaban a lo largo del pantano.

Dos panorámicas para ver como el pantano había bajado mucho su caudal


Las aves venían volando para aterrizar en el agua.
La puesta de sol iba tomando fuerza a medida que iba anocheciendo.
Y a lo lejos en la colina encima de las encinas, las garzas reposaban como una estampa africana.
Algunas volvían al sitio de donde salieron volando, ya que nosotros estábamos ya lejos.
Era singular ver estas majestuosas aves posadas en las encinas. Menos mal que mi cámara tiene un buen zoom.
Y ya para despedirnos salieron volando a dormir a su lugar de reposo nocturno.
Un día completo y redondo.
Me traje dos cangrejos, plumas y algunas flores para disecar. 

1 comentario:

Juaninks dijo...

Siempre describiendo esta línea tan mágica, vibrante y llena de vida... y descubriéndonos nuevas y bellísimas cosas! un abrazo muy grande, primor. y muchas gracias! :D