lunes, 25 de enero de 2016

El Berrueco y sus Alrededores

Este domingo hacia tan buen tiempo que decidimos salir de nuevo al campo a disfrutar, esta vez nos fuimos al Berrueco, un castillo situado en el termino municipal de Torredelcampo y cerca de Fuerte del Rey, es un lugar muy místico y curioso a la vez. Y sino mirad...

Antes de nada y como siempre, os dejo con el video, pinchar sobre el siguiente enlace:



 Nos confundimos en el cruce y dimos una vuelta enorme, pero esto nos hizo pasar por un cortijo abandonado enorme, así que decidimos parar, la zona era de yesos totalmente, que piezas mas guapas me traje.
Al entrar al cortijo lo primero que vi, esta enorme seta creciendo en una de las vigas viejas. 
 Vistas desde una de las ventanas del derruido cortijo.
 Aquí podéis ver la ventana desde donde he hecho la anterior foto, aunque no tenia nada interesante siempre nos da ganas de entrar jeje
 Al no haber nada interesante en el cortijo, cogimos el coche de nuevo y fuimos directamente a nuestro destino "El Berrueco" 

 Curiosamente esa enorme montaña que se ve al fondo, es la Peña de Martos, tiene una visibilidad genial con el castillo del Berrueco, que listos eran.
 Acercamos con el zoom, como me gusta le degradado que adquieren las montañas en la lejanía.
 Lo primero que ves cuando llegas es la ermita super antigua que se mantiene de pie a duras penas, no se de que siglo datara pero estaréis de acuerdo conmigo que es antigua jeje
Venga voy a poner un poco de historia sobre este castillo en las siguientes fotos.

El castillo del Berrueco está ligado a un extraño suceso que recogen antiguas crónicas castellanas. Durante las mencionadas guerras civiles, la fortaleza fue conquistada en 1465 por el maestre de la Orden de Calatrava, Don Pedro Girón, hombre muy poderoso a la sazón caudillo del bando rebelde.
 Vale aquí mientras andaba me encontré con esta oruga haciendo malabarismo sobre lo que queda de una zanahoria falsa o Viznaga. 
Éste ofreció al rey deponer las armas si le concedía la mano en matrimonio de su hermana, la joven infanta Isabel (futura Isabel I "la Católica"), a la que doblaba la edad. El monarca accedió. Cuando se dirigía a Segovia para la boda, Girón pernoctó en el Berrueco.
 Una bella estampa de la ermita anteriormente citada, junto a las cortijadas.
Durante el camino, una bandada de cigüeñas lo había seguido, y al llegar el de Girón, las aves dieron vueltas en círculo sobre el castillo durante un rato para después proseguir su viaje. A los pocos días Pedro Girón moría en Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real) en extrañas circunstancias, por lo que se tomó lo de las cigüeñas como de mal augurio.
Tras este acontecimiento, el castillo cayó en manos realengas y tuvo una importancia militar destacada por ser una avanzadilla de Jaén en territorio rebelde frente a Arjona.

El siglo XVI supuso la decadencia del lugar. La aldea que había junto al castillo, y que pertenecía al Concejo de Jaén, se convirtió en cortijada, aunque estuvo poblada hasta mediados del siglo XX. Unas décadas antes se había restaurado la pequeña iglesia y construido una escuela, que hoy están derruidas.
El castillo, de titularidad municipal desde el año 2009, está incluido en la "Ruta Calatrava", en la "Ruta de los Castillos y Batallas de la Provincia de Jaén" y en la "Ruta de los Nazaríes", y forma parte del amplio catálogo de castillos y atalayas que nos ofrece la comarca de La Campiña. No muy lejos se encuentran La Muña, Torre Olvidada, la Aldehuela, las Torrecillas, el Término, Villardompardo, y por supuesto las fortificaciones mayores de Torredonjimeno y Martos.
El castillo tiene una forma prácticamente rectangular, adaptada al singular afloramiento rocoso sobre el que se asienta. Está dividido en dos ámbitos separados por un muro casi desaparecido por completo que se apoyaba en dos de las torres. Estos dos ámbitos son el alcazarejo, al sur, y el recinto inferior, al norte.
El recinto superior o plaza de armas forma un espacio triangular con una torre en cada uno de sus vértices. Las dos torres de planta circular (en el plano A y B) tienen 5,25 y 4,55 metros de diámetro respectivamente. En su interior ambas poseen dos pequeñas estancias superpuestas cubiertas con bóvedas de ladrillo de media naranja. La torre Norte (C) es de planta rectangular, y pudo ser la torre del Homenaje.
Es maciza en la parte inferior y con un pequeño nivel de habitación en la parte superior, de la que queda el arranque da la bóveda de medio cañón que la cubría. A esta torre se accedía por el adarve. En la plaza de armas hay restos de una estancia que podría corresponder a las dependencias del alcaide o la guarnición.
La muralla es de mampostería irregular, con abundante ripiado de yeso y argamasa, y las esquinas están reforzadas con sillarejo. Aún conserva en algunos puntos el adarve, defendido por almenas apuntadas de influencia bereber, y que alcanza 1,30 metros de anchura. Hay restos de matacanes o parapetos en voladizo, sostenidos por ménsulas, y a intervalos regulares, debajo de las almenas se abrían saeteras.
El lienzo Norte aún mantiene los restos de una imponente coracha, por debajo de la cual y salvado por un arco practicado en el cuerpo de la misma, se abre un foso provisto de contraescarpa de sillarejo de la que quedan vestigios.
Recinto inferior


Se trata de un espacio muy escarpado, en el que aflora la roca, con sus lienzos de muralla tan sólo defendidos por su propio trazado quebrado. Posiblemente fuera utilizado para guardar el ganado, es decir, como "albacar" (especie de redil).

La entrada principal debió estar en el lado Norte del castillo, pero desaparecería tras la explotación en esta zona de una mina de oligisto.
Este castillo rural, situado en el término municipal de Torredelcampo, a 11 km. al Norte de la localidad, estuvo en su día estratégicamente enclavado en el cruce de caminos que comunicaban Jaén, Martos y Arjona. Lo construyeron los musulmanes en torno al siglo XII sobre un singular espolón rocoso del cual parecen nacer las mismas piedras del castillo. No obstante, los hallazgos ibéricos, romanos y visigodos encontrados en este lugar evidencian una ocupación persistente desde épocas anteriores.

Aquí me encontré con esta oruga tan pancha, comiendo las plantas que creían dentro del recinto del castillo, no pude resistirme a echarle unas fotos, esta es la mejor que salió, 
Tras su conquista por Fernando III en 1243, los cristianos acometieron diversas reformas que le han dado el aspecto actual. El castillo participó en las luchas fronterizas entre musulmanes y cristianos y, posteriormente, en las guerras civiles entre Enrique IV y la nobleza rebelde castellana.


Y termino con la historia del castillo
 Posible Oligisto, y como bien dice la historia cantera que provoco que la entrada norte desapareciera dejando este aspecto actual al castillo.
Mires por donde lo mires, el castillo es super chulo y medieval, de hecho lo incluí en mi historia como uno de los lugares singulares de la misma. 
 Aqui me entretuve bastante, porque nacía por doquier musgos y liquenes, y el contraste del rojo con el verde me tenia enamorada.
Un micro mundo naciendo en la cara norte del castillo, maravilloso ¿verdad?
 Me faltan solo las hadas revoloteando jeje
Luego decidimos subir a unas cuevas que hay justo en frente del castillo, para poder ver si habia huesos. 
 Mientras subia  con mi lento caminar, que me cuesta subir jaja, los yesos afloraban por todos los lados, una pasada!!
Y mereció la pena subir, porque las vistas son majestuosas del castillo.
 Dentro de una de las cuevas nacía una higuera enorme y su tronco salia de la roca con forma sinuosa y elegante.
Vistas completas desde las cuevas, antes de bajar e irnos ya.
 Un ultimo vistazo de la Peña de Martos, que bonita estaba entre nieblas.
Anda que si yo tuviese un castillo así para mi jejeje, lo llenaba de esculturas extravagantes. Un museo al aire libre, ¿¿no creéis??
 Y en el coche ya, partiendo a nuestro descanso, una nube multicolor y un avión que pasaba justo, nos hizo pensar en el día tan bueno que tuvimos.
Y espero que como siempre, os haya gustado mi mega entrada de este entorno tan mágico y que aprovecho para incitar a visitarlo, eso si, siempre respetando estos lugares para que perduren y puedan disfrutarlos nuestros predecesores.
Feliz descanso , hasta la próxima aventura de Fanny.

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