miércoles, 20 de enero de 2016

Otiñar, otro paraíso oculto de Jaén

El domingo pasado yo y mis amigos nos fuimos a Otiñar, que no lo conocían aun.
Ni cortos ni perezosos cogimos carretera y en tres cuartos de hora casi, estábamos plantado en unos de los sitios que a mi juicio, es uno de los más bonitos de Jaén ( tiene muchos mas, pero este en particular me atrae mucho).

Vídeo de la aventura: https://www.youtube.com/watch?v=UR_Zxs1bK5Y 
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El sitio es totalmente medieval, con rocas ancianas llenas de historias que contar, rincones desconocidos, bosques vírgenes y un montón de fósiles que buscar.
Esta es la entrada, como no ha llovido mucho, aun no hay mucho verde, pero aun así es singular.
He cogido una hoja de esta planta para disecarla y agregarla a mis Manuales del Uso Natural.
En este gran socabon en la roca, se encuentran petroglifos, unas marcas del neolítico, talladas en la piedra en forma de espirales. Muy curiosas por cierto.
Y es cierto como dijo mi amigo, estas formaciones parecen los guardianes de la cueva, están a mucha altura mirando hacia abajo, e imponen.
Vista de la entrada desde la cueva, mucho olor a cabra, jeje porque allí hay rebaños grandes y además muchas caguetillas. 
Esta parte tiene una formación bastante curiosa, como escalones de un color anaranjado que hipnotiza al mirarlo.
Una pequeña vista de la entrada a medida que nos adentramos.
Mientras mis amigos suben al castillo, yo me inclino por remontar una colina en busca de esto, FÓSILES!!! y si que encontré.
Encajados en grandes bloques de piedras, los fósiles se iban acumulando en la bolsa, pesando cada vez más. 
Vista del castillo de Otiñar, una maravilla, un enclave con una vistas únicas.
Un poco mas cerca, con el zoom se ve todo distinto.
Esos colores tierras, sienas, grises, verdes, mi tierra, mi Jaén.
A medida que iba subiendo las vistas se aclaran y el sendero se dibuja, alcanzo una senda repleta de trozos de fósiles, que los dejo in situ ( me he vuelto muy selectiva)
Y ya no nos daba tiempo a más, porque era hora de volver.
De repente una manada de humanos jeje hicieron acto de presencia en el castillo, era el bus que vimos aparcado en las inmediaciones. 
Que me gusta este sitio, volvería todos los días, la de cosas que tengo que descubrir allí.
Bajo un almendro nacido en la roca misma.
Los cardos empiezan a hacer acto de presencia, que forma mas perfecta e intrínseca.
Una enorme enredadera se alzaba entre las piedras, sus enormes raíces y troncos habían separado la roca misma, intentando hacerse un hueco y refugio. 
¿Y las ortigas?, allí una salud increíble, grandes y hermosas van poblando poco a poco los rincones de este elegante lugar. Y si...
La vemos de cerca?? menudos pinchos, jeje
y shhhh.... reposando esta los dragones del pasado, aunque no os lo creáis, aun existen, en formas y arboles dormidos. 
Al volver al coche un rebaño de ovejas y cabras pastaban entre los roquedales en busca de hierbas frescas que echarse a la boca, me es curioso los cuernos de la que se esta levantando.
No me digas que el sitio no merece la pena?
Y miras y miras y vuelves a mirar, y no defrauda.
Todos en fila, señoritas y caballeros, la manada agrupada por estacas de olivos jeje
Y la oveja negra que no falte.
Y lo que me gusta encontrar, fasciaciones o agallas en los arboles, esta en particular no pude cogerla ( no estaba a mi alcance)
Y ya en el coche regresando, pude captar el Castillo de Santa Catalina, Parador de Jaén.
Pronto volveré a visitarte Otiñar. 

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